La longevidad ya está transformando América Latina. El aumento sostenido de la expectativa de vida y el crecimiento de la población mayor plantean desafíos sociales, económicos y culturales, pero también abren oportunidades para construir sociedades más inclusivas, diversas y preparadas para una nueva realidad demográfica.
Con esta perspectiva, el 19 de agosto se realizó el encuentro “Longevidad e impacto. Una agenda estratégica para América Latina”, un espacio de intercambio para reflexionar sobre cómo transformar el desafío del envejecimiento poblacional en una agenda de impacto para la región, poniendo en el centro las necesidades, las trayectorias y la diversidad de las personas mayores.

La conversación permitió analizar las soluciones que ya se están desarrollando, pero también identificar algunos de los desafíos que persisten: movilizar capital hacia iniciativas vinculadas con la longevidad, construir alianzas entre distintos actores, fortalecer proyectos con potencial de impacto y generar las condiciones necesarias para que las soluciones puedan sostenerse y escalar.
Participaron del encuentro Magdalena Saieg, directora ejecutiva de la Fundación Navarro Viola; Norma Sánchez, directora de programas de Fundación Saldarriaga Concha; María Claudia Santos, directora ejecutiva de Fundación Sesana e impulsora de la iniciativa Región Plateada; y Pedro Telles, Country Manager de Brasil para Latimpacto.
Fundación Navarro Viola, Fundación Saldarriaga Concha y Fundación Sesana forman parte de Diverjeces, una red de fundaciones independientes de segundo piso que trabaja por la dignidad del envejecimiento y la vejez en Latinoamérica. Las tres organizaciones son, además, miembros de Latimpacto, una red que reúne a más de 240 actores que movilizan capital hacia el impacto social y ambiental.

De los desafíos a las soluciones
Uno de los ejes del encuentro fue llevar la conversación sobre longevidad hacia experiencias concretas. Porque detrás de las transformaciones demográficas existen problemas específicos, personas y comunidades con necesidades diversas, y organizaciones que están buscando nuevas respuestas.
En este marco, Verónica Mizrahi, responsable de Alianzas Estratégicas del Servicio de Empleo de AMIA Argentina, y Juan Videla, responsable de Gestión de Proyectos de Fundación Trauma en Argentina, presentaron las soluciones que sus organizaciones están desarrollando a partir de haber sido seleccionadas como ganadoras de la última convocatoria de Región Plateada.
Sus experiencias permitieron recorrer un aspecto central de la agenda de impacto: cómo pasar de identificar un problema a diseñar una solución y, luego, encontrar los recursos, las alianzas y las capacidades necesarias para fortalecerla, hacerla sostenible y ampliar su alcance.
La longevidad, en este sentido, no constituye una agenda sectorial limitada a las personas mayores. Interpela al mercado laboral, los sistemas de cuidado y de salud, las ciudades, las organizaciones sociales, el sector privado y las políticas públicas. Requiere, por eso, nuevas formas de articulación y una mirada capaz de reconocer tanto las necesidades como las capacidades de una población cada vez más diversa.

Cambiar también la manera de mirar
El cierre del encuentro abrió un espacio para continuar las conversaciones, generar nuevos vínculos y recorrer la muestra fotográfica de Diverjeces.
A través de las imágenes ganadoras del concurso realizado en 2025, fotógrafos y fotógrafas retrataron a las personas mayores como protagonistas activos de la sociedad, desafiando representaciones asociadas exclusivamente con la dependencia, la fragilidad o el retiro de la vida social.
Las fotografías ponen en primer plano la riqueza de sus historias, sus vínculos, sus proyectos y su participación en la comunidad. Porque transformar la manera en que envejecemos también implica transformar la manera en que socialmente pensamos y representamos la vejez.
El encuentro dejó así una conversación abierta. La transición demográfica ya está en marcha y sus consecuencias atravesarán cada vez más dimensiones de nuestras sociedades. El desafío es convertir esa transformación en una oportunidad para generar impacto, impulsar soluciones sostenibles y construir comunidades en las que todas las generaciones puedan desarrollar plenamente sus proyectos de vida.
La longevidad ya está transformando América Latina. La pregunta es: ¿qué sociedad vamos a construir para abrazarla?
